Músculo esencial en la flexión de la cadera y la estabilización de la columna lumbar. Sin embargo, cuando el psoas está sometido a tensión crónica, contracturas o disfunciones mecánicas, puede influir directamente en el desarrollo de la lumbalgia, lo que no solo provoca dolor, sino que también puede facilitar la aparición de lesiones recurrentes si no se maneja adecuadamente.

 

El psoas es un músculo clave en la relación entre osteopatía y posturología porque integra la cadera, columna lumbar, diafragma y suelo pélvico, influyendo en la postura estática y en muchos cuadros de dolor crónico. Bien evaluado y tratado, puede cambiar patrones posturales globales, no solo la flexión de cadera.

 

  • Contracción y Acortamiento del Psoas: El psoas tiende a acortarse debido a posturas incorrectas, aumentando la lordosis lumbar, como estar sentado durante largos periodos. Este acortamiento genera tracción sobre las vértebras lumbares, contribuyendo al dolor y al desequilibrio mecánico.
  • Compresión Vertebral: Cuando el psoas está tenso, puede aumentar la presión sobre las articulaciones intervertebrales y los discos, lo que incrementa el desgaste estructural y la inflamación. El psoas tiene conexiones con el plexo lumbar y el nervio femoral. Si el músculo está disfuncional, puede irritar los nervios y causar dolor irradiado hacia la cadera o la pierna (ciática).
  • Valoración posturológica: Cambios en el psoas se traducen en modificaciones en la verticalidad de la plomada, distribución de cargas en pies y patrón de oscilación.

    La osteopatía y la posturología enfoca la disfunción del cuerpo desde un punto de vista integral, reconociendo cómo la alteración de una estructura repercute en otras áreas. En este contexto, el psoas desempeña un papel central en muchas disfunciones lumbares.

  • Malas posturas: Las posturas inadecuadas o actividades repetitivas que implican flexión excesiva de la cadera pueden generar contracturas en el psoas.

  • Descompensación muscular: La debilidad o el exceso de tensión en músculos antagonistas del psoas puede llevar a compensaciones que afecten la biomecánica de la columna lumbar.

  • Impactos: Un golpe directo o indirecto en la región lumbar puede desencadenar problemas en el psoas y, a su vez, provocar lumbalgia.

    La osteopatía y la posturología tiene una visión holística del cuerpo, abordando tanto el alivio del dolor como las causas subyacentes para prevenir futuras recaídas.

     

 

 

Tratamiento global osteopático

En la fase aguda de la lumbalgia, el osteópata puede aplicar técnicas manuales para reducir la tensión muscular y liberar la contractura del psoas:

  • Liberación miofascial: Realizar una escucha de la fascia toracolumbar puede mejorar la longitud muscular del psoas y reducen la presión sobre las vértebras.
  • Liberación vertebral: Se utilizan técnicas manipulativas para restaurar la movilidad en las vértebras lumbares y la articulación sacroilíaca.
  • Inhibición fascial del psoas: A través de técnicas manuales específicas, se busca liberar la tensión del psoas, reduciendo la compresión nerviosa y mejorando la movilidad lumbar.
  • Evaluación postural: El osteópata identifica patrones posturales que aumentan la tensión en el psoas y corrige lasposturas incorrectas para evitar sobrecargas.

Prevención y Mantenimiento

La osteopatía en su enfoque preventivo, incluye la corrección de desequilibrios para evitar recaídas en la lumbalgia.

  • Tratamiento preventivo: La manipulación osteopática regular y los estiramientos ayudan a mantener la flexibilidad y funcionalidad del psoas.
  • Ejercicio terapéutico: Se recomiendan ejercicios específicos para fortalecer los músculos estabilizadores de la columna y mejorar la elasticidad del psoas, reduciendo el riesgo de futuras disfunciones
  • Educación en ergonomía: Se enseña al paciente cómo mantener una alineación postural correcta.

Conclusión

El músculo psoas tiene un papel importante tanto en el desarrollo como en la persistencia de la lumbalgia. A través del enfoque, no solo es posible tratar el dolor lumbar, sino también prevenir su recurrencia. El manejo preventivo del psoas mediante técnicas de liberación miofascial, manipulación y ejercicio terapéutico mejora notablemente la calidad de vida, ofreciendo una solución duradera y efectiva para evitar recidivas.