Es un proceso sistemático que analiza la posición estática del cuerpo para identificar asimetrías, desequilibrios musculares y alteraciones en la alineación de las distintas estructuras corporales, como cabeza, hombros, pelvis, rodillas y pies. Se realiza principalmente en cuatro planos: anterior,
lateral izquierdo, lateral derecho y posterior, observando la simetría, nivelación de los hombros, alineación de la columna vertebral con una plomada, nivel de las espinas ilíacas, y postura general tanto en bipedestación como en sedestación.
Para llevar a cabo esta evaluación se utiliza una cuadricula colocada en una pared que se llama grilla, con una plomada colgada desde el techo para
facilitar la observación de las líneas corporales de referencia. Se evalúan aspectos como la inclinación o rotación del cuerpo o de segmentos
específicos, así como la forma de las curvas fisiológicas de la columna, el estado de la pelvis (anteversión o retroversión), el nivel de hombros y crestas
iliacas, y la simetría facial y corporal en general. La postura se analiza para detectar desviaciones que puedan estar relacionadas con dolor o disfunciones musculoesqueléticas, sirviendo como base para diseñar planes de tratamiento personalizados.
Esta valoración es clave también para identificar alteraciones posturales comunes como escoliosis, cifosis o hiperlordosis, que son deformidades
relacionadas con la alineación de la columna y el cuerpo. Se toma un detallado historial para conocer factores que pueden influir en la postura, incluyendo profesiones, patologías, y niveles de dolor asociados. En resumen, la evaluación postural de base es un examen visual y mecánico que permite detectar desviaciones y es fundamental en áreas como la osteopatía, kinesiología y profesionales de la salud, para prevenir lesiones y mejorar la funcionalidad corporal.
La grilla en posturología:
Una grilla en posturología es una herramienta que sirve principalmente para analizar y evaluar la postura corporal de manera visual y sistemática, permitiendo detectar desequilibrios o alteraciones en la alineación del cuerpo.

El paciente se coloca de pie, descalzo y erguido, aproximadamente a 30 cm frente a la grilla, con los pies separados y las manos a los lados en posición
relajada. Se observa la postura desde el frente, lateral y posterior a través de la grilla, utilizando las líneas verticales y horizontales para identificar posibles desviaciones o asimetrías en: cabeza, hombros, columna vertebral, pelvis, rodillas y tobillos. Para documentar la evaluación, se suelen tomar fotografías frontales, laterales y posteriores con el paciente frente a la grilla, que permiten comparar cambios en evaluaciones sucesivas. También se utiliza una plomada suspendida desde el techo para verificar la alineación del plano sagital y facilitar la medición de desviaciones. La postura se analiza para detectar desviaciones que puedan estar relacionadas con dolor o disfunciones musculoesqueléticas, sirviendo como base para diseñar planes de tratamiento personalizados. Es fundamental en áreas como osteopatía y kinesiología, para prevenir lesiones y mejorar la funcionalidad corporal. Para llevar a cabo esta evaluación se utiliza Los datos obtenidos con la grilla.
Además, estos datos guían la elección del captor postural principal a evaluar y tratar, mejorando la personalización de la intervención terapéutica.
La grilla es una herramienta estandarizada, práctica y eficiente para observar y cuantificar de modo objetivo el alineamiento postural. Su uso permite planificar tratamientos y hacer seguimiento para valorar la evolución de la postura tras intervenciones terapéuticas.
